Meet the suegros
:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::::(parte 1)
Y tras largo de rato de incomunicación, les cuento:
Armamos el espetate, nos clavamos un falafel y le metimos matraca hacia lo de los suegros, en Dortmund, a 150kms de acá.
Pispireta aguda al ver que mi mujer conduce a 2.5 cms del volante. Afortunadamente es muy modocita ella y respetuosa de las reglas, así que eso me descagó un poco, pero igual.
Las rutas acá son muy flasheiras. Hay circulitos y tuletules ondulantes mientras las alpinas, nevadas montanas se abren paso. Los puentes intermontaneriles son otro papo bárbaro : resulta que porque Dios es muy loco e inventó la niebla y toda una chamanga de ciencias ultra ladronas alrededor de ella, solo para que Nadia tras vivir 25 anos en el ispa te sigua tirando la temperatura como el orto y sin que se le entienda una sola palabra en Canal 11, cuando uno pasa por sobre uno de esos puentes la visibilidad es de a lo sumo unos 10 metros. Con suerte. Y estos monchos be eme dobleveros, que no te aflojan el pie del acelerador ni por todos los doblones de oro del mundo, te la hacen bien dificilita.
Tranquilo todo el camino e hiperventilando como un hijo de puta las últimas dos cuadras porque ya estaba a punto de conocer a mis suegritos (te recuerdo, vieja, que a mí me tocaron suegros A-LE-MA-NES ? de los que trataron de ir por todo hace no mucho ? te la regalo), llegamos a una suerte de adorable reducto barrieril en los suburbios Dortmunales. Casitas adorables, de colores adorables, con techitos a dos aguas, similares unas con otras, con verdes y coquetos jardincitos al frente, sin rejas, sin manzanas bien definidas, en un clima de paz que se respira a la legua. En una de esas casitas aparcamos la citronetta.
Con el culo en la mano, me bajo ensayando un ?schönen sie no se cuanto zu learnen?, que viene a ser algo así como ?mucho gusto, queride?. No pongo el pie afuera del auto y un senorcito apenas más bajito que yo, mayorcito, con unos hombros del tamano de evander holyfield se me para adelante y me queda mirando. Tatita ? a estas gentes les encanta cagarte del susto.Es histórico, viteks. Me la juego y me mando con un abrazo y una sonrisa todo lo amplia que el cagazo reinante me permitía. La acogida es buena. La A-cogida, carajo! Todo bien, todo muy lindo, no le entiendo ni puta palabra lo que dice y pasamos a la casa. La madre que me tira un ?bienvenido a alemania, bienvenido a la familia Kaehler? en inglés y yo que casi me caigo de culo.
Divinos los culeados! Di-vi-nos! El padre, hiperquinético hasta los huevos, que saltaba de acá para allá y me decía algo así como ?finalmente ? sebastián ? nos conocemos?. Yo pispeaba que no pelara una luger y me hiciera cagar ahí nomás. Pero no ? todo bien. La madre que se zarpó con una mesa de dulces típica de alemania para agasajarnos nos invitaba vehementemente a llenarnos la panza de delicias (cosa que se repitió, gracia? Dió?, toooodo el fin de semana). El viejo que de la nada, trula y me trae un traje de los anos 40 y me invita a ponérmelo. ?? Sí, así ? de la nada. Que sí, que no ? me pruebo el saco. Me quedaba un poco como el saco de la facultad de filosofía y letras de Nachito, pero más con una onda: - les puedo servir algo más? Café? Te? O la cuenta, nomás? -.
Recolgado de un ramón todo. El viejo que me invita a escabiar. Yo que bebo poquito y nada le agradezco y en desafortunada maniobra Walter Samuel, largo un garzo que se clava sobre la cheese-cake. La vorágine del momento me comía crudo.
1 minuto más tarde, cae el viejo con un pulóver y me lo da. Sí, así ? otra vez, de la nada. ?ta sin usar, pancha?, me dice. ?? Le agradecí infinitamente con una suerte de pudor, modestia y sumisión digna de la fase ?conociendo a los faders in ló?, y me tragué las explicaciones de que yo venía de Argentina y no de Rwanda y que aún me quedaban 70 centavos de euro en el bolsillo y que no iba andar aceptando limosnas de nadie. Ja. Además, no me convenía.
Me dieron el tour por la casa. Cocina: preciosa. Cuarto de Kati: cuarto teenager, inalterado por el paso del tiempo. Baño ppal: nada ? lindo. Living: lindo, anticuado. El patio: un flash con frennys! Tienen una huerta recontra archi zarpada en el patio y plantan lo que puta se les ocurra. Cosechan durante el verano y guardan todo en el sótano para durante el resto del año hacer boludecitas ricas: escabios, mermeladas, duraznos en almíbar, verduras marinadas (durante meses!). Vamos a la cochera y ? Kanchatka con el autito! Un audi de la hostia con caja de 1500 cambios, motor de mil millón megahertz, transmisión detrás del volante (como los viejos F1), un sonar en la parte de atrás que te dice cuándo estás a punto de tocar el auto de atrás al estacionar, azafata y putas por tevé. Todo, todo. Casi me agarra un chamachús ? y eso que a mí los autos mucho no me rompen el marulo.
Nos sentamos a la mesa con Kati y me relajo. Y todo de lo más bien. Me como todo (estos tipos no te hacen ni un bizcochito de grasa sin echarle 2 litros de aguardiente acá), me tomo unos cafeses. Acepto las dádivas del padre (que no paran de venir, e incluyen: bombones (unos bombones, vieja ? unos bomboneeeees ? todavía tengo la lengua anestesiada), pantuflas, bata, un whiskey (la botella toda), un libro (en inglés ? lo alquiló en la biblioteca para mí ? por si estaba aburrido y quería leer algo), etc, etc. Una hospitalidad inédita, francamente.
Subimos al primer piso, donde vive la nana, y me presento. La abuela se muestra profundamente ofendida si no aceptamos dormir en su cuarto y se ofrece, sin objeción posible, a dormir en un sofá cama en su líving todo el fin de semana. Y eso que es ciega.
Nos vamos al cuarto de Kati y le miramos el Seor Televisor. Todas las mismas boludeces que en casa pero en el idioma del orto que hablan ellos. Nos colocamos dos horas de american idol pero alemán. RRRRRRegrosso, papá!
Nos fuimos de parranda y ?le checamos la escena nocturna, guey!?. Grosssso, Aníbal! Grosssso! Yo estaba preocupadazo porque acá, hasta ahora, 99 de cada 100 mujeres eran espantosamente feas y infinitamente fáciles de confundir con grizzly bears, pero en una ciudad de dimensiones más normalitas la cosa es, efectivamente, más normal. Gente alternativa, conservadora, viejos, jóvenes, todo normalito. Hay una demencial cantidad de extranjeros (turcos, hindúes, pakistaníes, etc) por tooooodos lados. No hay ni un puto ario dando vueltas. Aunque sí mucho puto.
Acá se alquilan fábricas los fines de semana (abandonadas y no tanto) y se hacen unas fiestas endemoniadas los fines de semana. Música copada, gente copada, buena onda en líneas generales. Fuimos a un par de bares, copeteamos un poco, charlamos. La paso francamente bien con mi sra.
Volvimos medio picaditos y antes de ir al sobre la vieja nos preparó una suerte de cena que, otrora, solo los Sha?s y los Vizires merecían. Y nos palapateamos hasta el día siguiente.
